Este sujeto al que ahora observo y reconozco en mi mismo, nació en 1978, en una ciudad de provincias de nombre Puertollano, al sur de Ciudad Real, España.
Nació a los siete meses de gestación, algo precipitado, como otro espécimen humano más de entre los cuatro mil y cinco mil millones que en ese instante ya existían en la tierra.
Inmediatamente después de su nacimiento, miles de seres como él hicieron lo mismo y otros tantos, dejaron de ser hijos de Eros para estrechar la mano de Tánatos.
El nombre que decidieron para él fue David, nombre común de la tradición judío-cristiana cuyo significado es 'amado', como la mayoría de los productos del instinto de supervivencia de su especie.
Necesario para la perpetuidad de ésta, como todos, se dispuso a emprender su cometido a trompicones: ir contra-natura y no dejar más rastro que el ego. De ese instante hasta el momento no hay mucho que reseñar. Lo que trascienda puede que se lea, o no, en esta página. Lo que no, marchará de esta tierra y ser nada acompañada de gusanos.
Siento ser yo,
quien postre en vuestros ojos
verdad tan dura:
Vuestra verborrea es,
a grandes y pequeños rasgos,
e incluso en los medianos,
un mediocre ejercicio de narcisismo y tontería.
Lo siento, y he de admitir...
...no queda otra, que vuestra técnica
no brota del sentir ni del querer.
Es más un bien fruto estéril,
vianda marchita en el pesimismo del genio,
despropósito del cerebro,
sólo juego pueril.
Espero, eso sí, que con el tiempo
vuestro genio crezca
para ser valentía,
cálida ambrosía,
o de una vez por todas, hacednos el favor,
desaparezca.
A10 (2005) de bodegas ANTA es un Ribera del Duero de Autor de esta joven e innovadora bodega. 75% Tempranillo, 15% merlot y 10% Cabernet Sauvignon, criado diez meses en barricas de roble francés y americano, este año y los dos que vienen serán su mejor momento. Equilibrado pero intenso y con cuerpo. Muy aromático, redondo en el acabado, persistente en el paladar y el retrogusto. Frutos rojos maduros, tabaco o chocolate. De lo mejorcito que he provado en los últimos años y a un precio algo alto (11€) pero normal para un Ribera, más aun por sus características que lo convierten en un vino a la altura de los más famosos de esas latitudes como Protos o Pesquera (si hablamos de crianzas parecidas por supuesto). Aquí en mallorca lo podeis encontrar en ISLACATAVINOS, frente a la pizzeria PIPOS en una travesia del inicio de General Riera con Avenidas. Buena cata y hasta el próximo vino.
Aunque el tiempo escasea la creatividad ha de alimentarse y ejercitarse. No obstante, últimamente me he vuelto un poco perezoso en temas literarios posiblemente a causa de estar centrado en otros proyectos de tipo académico. Aun así, haciendo esfuerzos, os invito a que me ayudéis a desperezarme. ¿Cómo? Os comento: en lo que sigue de entrada adjunto un fragmento que inicié y que no ha llegado a ser nada. Es una pequeña descripción de un hecho concreto que no tiene argumento alguno. A partir de él me gustaría que me dieseis ideas para ir continuando la historia y seguir construyendo una narración. En qué se convertirá sólo el tiempo lo sabe. Espero vuestras ideas. Éstas pueden reflejar lo que ocurre a continuación, o pueden ser un hilo argumental, una descripción de personajes etc. Gracias a todas y todos por adelantado. Os dejo con el fragmento, espero que os guste.
CEO Y AURAL 1.0
Llegan. Han pasado las cinco de la tarde. Finales de Junio, últimos exámenes. Algunos estudiantes dispersos rondan de un lado a otro buscando una clase, un tutor, una fotocopiadora de ideas, alguien que les preste unos apuntes. Son dos. Miran a los lados, parece que intentan ubicarse. En sus manos, objetos acordes al lugar: una carpeta negra, la misma, y cada una con un bolígrafo Bic azul enganchado con el tapón en la gomilla. Es viernes.
–SECRETARÍA-
Casco antiguo de Palma. La vieja casa noble ha sido adaptada para acoger archivos, despachos, clases y oficinas. Al rótulo de metacrilato transparente y sus letras azules le sigue una puerta de madera que alterna claroscuros marrones de diferentes barnices. Entran sin llamar.
-Hola, buenas tardes, somos alumnas. Queríamos saber si…
-No han visto el letrero luminoso de la entrada. Por favor, salgan, cojan número y entren cuando su papel coincida con nuestras indicaciones-
-pero… ...no hay nadie más…
-salgan-
Salen de la oficina. A la derecha, de color rojo, un recipiente de plástico se postra ante sus ojos indicándoles orden. Cogen una de las tiras que dispensa: una pequeña papeleta que anuncia el número 34. El rótulo luminoso, sobre el arco de la puerta, pasa del 32 al 33 y para un instante dubitativo, como si quien pulsa el botón, aun sabiendo del futuro, siga un protocolo tan absurdo como necesario para el discreto orden de su existencia. El Hall es un patio de suelo adoquinado, amplio, rodeado de arcos de una piedra arenisca que en Mallorca llaman ‘marés’, e invadido de hiedras, ficus y geranios. Ellas esperan a que llegue su turno mientras al otro lado de la puerta el secretario espera a que esperen. Así son las reglas, los compases en el que todos nos desenvolvemos, el ritmo al que acostumbramos nuestras acciones desde el nacimiento hasta la doma de nuestros movimientos. Incluso las ideas que surgen de nuestro cerebro y forman una aparente libertad se amoldan al tum tum del corazón marcando existencia. Así pasa la vida, mediocre, contingente, y pasan tres segundos- Nº34- La palabra libertad está sobrevalorada: es una quimera metafísica y teológica.
-Siguiente-
Entran en la sala, un habitáculo suficientemente extenso como para albergar media docena de mesas de despacho y sus respectivos complementos. Sólo quedan dos hombres en la habitación. Ambos están colocados en la primera fila de mesas, que agrupadas de dos en dos, forman un puzle más ancho que largo.
Miran con cierta indecisión a los sujetos enfrentados. Luego se miran la una a la otra. Aural es la más alta. Ceo tiene las manos pequeñas.
Qué hombre les invitó a salir es una incógnita, tal vez fuesen sus voces al unísono las que hicieron tal cosa. Los ojos de ellos miran fijamente las pantallas de ordenador de sus mesas. No se inmutan ante la presencia de las jóvenes. El de la izquierda levanta la mano, hace un gesto con el dedo indicándoles que se acerquen. Cuando están a la altura de la pantalla gira su mano hacia el suelo señalando, con el mismo dedo, las sillas vacías que hay frente a ellas.
-Siéntense-.
VICENTE 1.0
Son las doce y media. En la puerta del lavabo de alumnos las pintadas desordenadas y mensajes de todo tipo golpean la mirada de Vicente.
–Malditos críos-.
A la derecha un número de teléfono invita a felaciones y sodomía.
–tentador. Aunque arriesgado-.
Vicente dejó esos juegos cuando acabó sus estudios de Física en la universidad Complutense de Madrid, tocaba casarse, comenzar a dar clases en la plaza que había conseguido en un instituto de la periferia obrera de Palma, sentar la cabeza en el chalé que le dejaba su suegro y guardar la espalda a tentaciones.
Se baja los pantalones, coge los calzoncillos de color marrón claro con la punta de los dedos y los lleva a la altura de sus espinillas. Mira sus piernas pálidas y fofas, cubiertas de pelos y adornadas de manchas fruto del sol, el tiempo y los genes y piensa que todo era más sencillo cuando María aun vivía con él. Ella siempre se reía de la figura desordenada que era su cuerpo, esa ambigua silueta que forman sus caderas en la unión con el tronco, ancho en su base estrecho en altura y perfil.
-…pareces un botijo… - ríe.
-siempre con las mismas bromitas. Vale, tengo un cuerpo raro, per tú tienes celulitis… …no te rías, eso sí que es raro, bolitas de grasa bajo la piel esperando a convertirse en leche materna–
Una mueca de satisfacción recorre la cara de Vicente cuando el recuerdo se desvanece y deja un retrogusto pasado en el paladar del cerebro como si fuera un buen Merlot de cosecha temprana. Siempre quiso a María, al menos tanto como a Juan, pero Juan siempre fue anhelo y María, con el tiempo, se convirtió en carga y ruina.
Hace un esfuerzo, se le tensiona la cara. De golpe cientos de puntitos luminosos recorren su campo visual como moscas bailantes, todo se mueve. Siente un pinchazo en la cabeza y nota como todo desaparece mientras cae lentamente con el gesto conpungido y paralizado. Intenta abrir el pestillo del baño con las escasas fuerzas que posbilitan que pueda mover el brazo. No lo consige y mientras cae de rrodillas en el suelo, con los ojos fijos en las baldosas de aglomerado, se pregunta cuanto tiempo tardará en desvanecerse del todo y ser recuerdo en boca de otros.
A uno le da la impresión, ojeando la prensa local, navegando por la red, viendo los noticiarios en televisión o simplemente encendiendo la radio como acompañamiento a la lectura, de que un cierto compás acompaña el tono de las informaciones que se refieren a la pasada legislatura en que Populares y Uemitas compartían Govern y Consell. Las sensaciones han ido variando desde que empezó a conocerse la amplitud del pastel. Se iniciaron con un cierto desconcierto cuando se empezaron a destapar los primeros casos de corrupción. Pasaron a expectación en el nudo de la historia. Culminan en un estruendoso ¡ya se sabía! ante las últimas acometidas de la justicia en pisazos y palacetes. Anestesiados por la reiteración del golpe, los ciudadanos intentamos comprender el cómo y el porqué. Sin entender muy bien lo que pasa, aturdidos y desorientados buscamos respuestas.
Qué propició tal despropósito: la normalidad. Sí, no se sorprendan, la normalidad, la cotidianidad en los actos, propicia que la conducta se asiente y se convierta en banal. La real Academia de la Lengua define ‘banal’ como: Común, trivial, insustancial. Ya tenemos tronco teórico, y es que, el político gobernante del periodo Matas, en demasiadas ocasiones, al igual que los –perros de Paulov- ante los estímulos, se acostumbro al hurto, el mangoneo, el ladroneo y la picaresca. Si miraban a los consells insulares: Autopistas de Ibiza a la carta entre amigotes, Can Domenge, autovía… …perdón, carretera de Manacor de trazado deliberadamente inverosímil y amistosamente dibujado…. En palma: despilfarro con tarjetas públicas con putos y coca, viajes fúnebres pagaditos con el negocio de la muerte, castillos infantiles de precio borbónico, montaje-desmontaje-montaje de puentes y parques... En el ¿Govern?: Turismos Jóvenes, cola-CAOS, rasputines, fitures, palacetes, mangarrufas, trapicheos y desastres (véase el aqua-metro)… Y aunque faltan muchos, no ha de dejarse de nombrar la guinda del pastel, el PALMA-ESCOMBRO-ARENA todo un reflejo del ‘bon sens’ y el buen hacer del Partido Popular en la pasada legislatura.
Dejando de lado las enumeraciones largas y tediosas (creo que llegan a cuarenta los que se pueden sentir aludidos por este escrito) pasemos al meollo del asunto: ¿Estos políticos eran en realidad idiotas, auténticos y genuinos idiotas? Me explico:
La palabra -Política- proviene del griego “πολιτικός” (“politikós”), que significa “de los ciudadanos” o “del Estado”. El término “πόλιτες” (“pólites”) o “ciudadanos” hacía referencia a aquellos que se preocupaban por lo público, por el bien común de la ciudad-estado que en la antigua Grecia eran lo mismo. De este modo, todos los asuntos del Estado eran asuntos de todos los ciudadanos, es decir, de los habitantes de la ciudad con poder civil y sobre los que recae, aunque la nomenclatura sea moderna, la "soberanía del estado". Así, los griegos empezaron a llamar a estos temas, los públicos, los de todas y todos, “politikoí”, asuntos políticos. En oposición, se encuentran aquellas personas que contrariamente a los intereses públicos se dedican a los aspectos puramente personales e intereses privados, los que únicamente se dedicaban o sólo pensaban en lo “ἰδιωτικός” (“idiotikós”) o “lo privado”. Más adelante, a aquellos que lo público no les importaba y sólo pensaban en sí mismos eran llamados “ἰδιώτες” (“idiotes”), que significaba “ciudadanos privados”, o lo que es lo mismo, que solamente atendían a los asuntos propios. Derivando siglos más tarde encontramos nuestra palabra actual “idiota”.
Siguiendo este argumentario etimológico y visto lo visto en múltiples diarios e informativos se observa que en las Illes Balears hay nada más y nada menos que unas cuarenta personas, que pareciendo políticos en su día eran más bien idiotas o son presuntos idiotas, que se dedicaban a lo privado cuando deberían servir a lo público. Últimamente en estas islas vemos más y más idiotas que en gobiernos pretéritos hacían el idiota con el dinero público o lo que es lo mismo, que utilizaban el dinero de todas y todos los ciudadanos para un uso privado e idiota. Con tanto idiota suelto, uno se pregunta si en los partidos que gobernaban la pasada legislatura no se percataban de la idiotez de los suyos. Tal vez para ellos eso de ser idiota sea lo normal.
Y así volvemos al hilo del argumento inicial. Cuando algo se banaliza, en este caso la idiotez, y se hace normal para un grupo, suele extenderse conductualmente por todo el segmento poblacional que representa el estrato de características similares. En este caso, la enfermedad de la banalización del acopio del dinero público haciendo de lo político lo idiota se extendía por el gobierno anterior como la gripe A, primero entre los grupos de riesgo, a saber los mencionados idiotas condenados y que ya cumplen penas o los supuestos idiotas que se hacían pasar por políticos. Después, quién sabe si habría que llegar incluso a Finisterre. Menos mal que de vez en cuando los antivirales de la idiotez en forma voto electoral del pueblo y los antitérmicos de la justicia ponen a cada idiota en su casa y las de Matas en la de todos… …al ver el telediario.
martes, 10 de noviembre de 2009
No se me da bien eso de ser romántico,
lo siento,
pero no encuentro las palabras para serlo,
las olvido, se me escapan,
huyen con otras y se diluyen en el aire,
me dejan solo,
y sólo puedo hablar de muerte, angustia,
caída lenta del homínido en lo humano
buscando miradas en lo otro que puedan definirme
y marcar mi contorno en la dicotomia del objeto.
¿No se?,
no se me da bien eso de ser romántico,
ni cuando estás a mi lado bajo las sabanas
de una cama anónima improvisada con toallas
con el sol de lampara y las nubes de testigo.
No lo entiendo.
Se apreciar en el viento la poesía de la locura
y su canto nervioso.
Miro al suelo y una piedra me parece un universo,
infinita e inmensa de átomos y estrellas.
Incluso al ver una mosca,
su vaivén errante,
puedo comprender la grandeza de la vida,
la pequeñez del vuelo.
Pero no se me da bien eso de ser romántico,
y cuando pienso en tus ojos me viene la humanidad,
todo deseo, eso que algunos se empeñan en llamar amor,
y me entran celos de tu ropa que absorbe el sudor
que yo saborearía a lametazos hasta llegar a tu sexo.
Lo ves:
no se me da bien eso de ser romántico,
y cuando lo intento,
sólo pienso en un mendigo ebrio chapurreando a una farola,
Aquest dijous passat es va celebrar la Nit de l'art mentre la fosca caminava cap al seu ocàs i el temps, fidel cercador d'epílegs, ens arraulia a la seva desídia. A Palma i altres localitats de la part forana, la Nit de l'Art va pretendre que deixàssim d'acompanyar les copes amb música estrident per fer-ho amb l'estridència dels artistes i els seus mercaders. Aquesta nit, volia ser, com deien les 'autoritats', la més cultural de l'any. Conseqüentment, la resta de nits havien i han de ser més ximples i banals.
Tal afirmació, (a la qual, crec, s'han invertit els termes, i hauríem de dir que aquesta nit va ser la més ximple de l'any), es troba sota l'empar què dijous, museus i galeries d'art obriren les seves portes per què, suposadament, el ciutadà mitjà, aquest que no treballa divendres –és curiós-, s'apropés a aquests llocs quasi desconeguts per la majoria.
No obstant, vaig poder comprovar que, des de el seu inici, tal esdeveniment va ser més un aparador d'esnobisme, pedanteria i llepaculisme que un apropament a l'Art.
Tal i com demostrà aquesta nit, l'art, diguem-li, minúscul, que com diuen els teòrics, va succeir al Gran Art, pareix que s'ha transformat amb el temps en una mena de cartell publicitari on l'artista es masturba públicament desitjos de gloria institucional. Per tal motiu, o sigui, el d'omplir les redones que encara són buides amb les seves escultures o les parets del Consolat del Mar i el parlament amb les seves pintures, fa gala de la seva notorietat a les galeries amb més renom.
Si bé, sent honest, he de dir que la nit de l'art va aconseguir que la capital s'omplís d'aquella expressió oblidada del que hauria de ser Palma en la seva pretensió de metròpoli mediterrània i per altra banda que alguns racons obscurs de ciutat s'il·luminaven de tant en tant amb qualque espurna d'autèntic talent. Malgrat això, el fet que coes, aglomeracions, trepitjades, perdons i gràcies, acompanyassin al cava i els canapès mentre cares conegudes pels noticiaris d'IB3 televisió s'apressaven a no deixar sense saludar ningú que no meresqués, al seu parer, ser saludat, la buidaren de tot contingut. Els caramulls de gent es formaren a les galeries i museus davant l'expectativa de poder donar la mà a les autoritats polítiques, mercantils i altre sèquit mentre rerefons, les suposades 'obres d'art', meres espectadores quasi anònimes i depreciades, observaven aquest 'besamanos', i només servien de decorat i pretext per la adulant escena.
Això ens deixa una reflexió: serà l'art allò que diuen el artistes o ho serà pel que diuen mercaders i institucions? I el públic, té res a dir el públic? Ni ho entenc, ni ho pretenc entendre. Fins l'any que ve Nit del AAAARG!!